¿Alguna vez se ha preguntado por qué no tenemos una sola dentición?
Es decir, ¿por qué no nos quedamos con los primeros dientes, los llamados “dientes de leche”, sino que se acaban cayendo dando paso a unos nuevos? ¿O por qué no tenemos tres cambios de dientes? Esta última nos podría ser muy útil en los momentos en que tenemos problemas con las piezas de la segunda ¿no es cierto? En la Odontología, entendemos que los dientes son unas estructuras constituidas por la corona y la raíz.
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La Corona
La corona es la porción visible en la boca y su disposición está formada por el esmalte (la capa más externa), la dentina y la pulpa, comúnmente llamada nervio. La raíz está insertada en el hueso de los maxilares y, a diferencia de la corona, está compuesta por: cemento, en lugar de esmalte, dentina y pulpa. Y entonces, ¿por qué cambiamos los dientes? Todas las partes de nuestro cuerpo se desarrollan en mayor o menor medida durante el período de crecimiento, en el cual influyen factores fundamentalmente genéticos.
En el caso de los dientes, a pesar de que pensemos lo contrario, una vez formados no crecen más. Su tamaño está constituido genéticamente. Cabe destacar que cuando los primeros dientes o dientes de leche se asoman en la boca no aumentan de tamaño, sólo se desarrolla la raíz hasta que queda perfectamente ajustada y simultáneamente los dientes se van “acomodando” en la arcada. A medida que pasa el tiempo, los dientes se van distribuyendo en el espacio disponible a lo largo de los maxilares, los cuales sí aumentan su tamaño hasta que el paciente finaliza su crecimiento.
Los Maxilares
En el caso de los niños, sus maxilares al principio son pequeños y disponen de poco espacio para albergar los dientes, es por ello por lo que van saliendo poco a poco. Cuando se completa la aparición de los dientes de leche, éstos ascienden a veinte y son más pequeños que los de la segunda dentición, los cuales llegan a ser 32. Como os maxilares y el resto del cuerpo siguen creciendo, los dientes de leche quedarían un poco ridículos en unos maxilares ya desarrollados. Es por ello por lo que se inicia el cambio progresivo de los dientes de leche por los definitivos.
Los doce dientes nuevos que aparecen se van colocando en las arcadas, por detrás de la última muela de leche y son la muela de los seis años, que es la primera muela definitiva en erupcionar y, precisamente por ello, suele ser la más afectada por las caries; la de los doce años y la del juicio. Esto se lleva a cabo en cada lado de ambas arcadas, lo que constituye un total de doce.
En Centro Dental IOB nos gusta informarte de estos temas y mucho más.



El sangrado de las encías durante el cepillado es a menudo el primer síntoma de esta inflamación. La gingivitis puede afectar a cualquier persona y a cualquier edad y no presenta dolor en un primer momento. Si no se trata, puede evolucionar y ser dolorosa. Para evitar la gingivitis es importante mantener hábitos diarios de cepillado y uso de hilo dental.




Entre las primeras causas nos encontramos todos aquellos trastornos o alteraciones que pueden desencadenar tensión emocional o estrés, como la hiperactividad o cambios en la vida del niño (mudanzas, ingreso en la guardería, nacimiento de un hermano, separación de los padres, etc.). Y, entre las segundas, caída de los dientes de leche y aparición de los permanentes o maloclusión (mala posición de los dientes que interfiere al cerrar la mandíbula).
La saliva, una gran aliada

Consumir zanahorias, manzanas o apio, ya que estos contienen una cantidad de agua lo suficientemente alta como para estimular las glándulas salivares y diluir los azúcares. Los cítricos contienen vitamina C, que funciona como ‘antibacteriano’.

Tipos y materiales de implantes dentales


Un estudio del Centro Médico Universitario de la Universidad de Groningen (Países Bajos) y publicado en la revista científica PLoS One asegura que hasta un 10% de las bacterias que habitan en nuestra boca se queda pegado en un trozo normal de chicle. O lo que es lo mismo: 100 millones de ellas. Cuanto más se masca un chicle, más especies de bacterias captura. Eso sí, después de los primeros 30 segundos de mascado empieza a perder su adhesividad.
El queso (tipo cheddar) ayuda a neutralizar la acidez de la placa y mantener la salud bucodental. Un estudio medía el pH bucal de tres grupos de adolescentes: el primer grupo comía queso después de cada alimento, el segundo yogurt sin azúcar y la tercera leche entera. A los 10, 20 y 30 minutos los investigadores medían el pH de su boca. El segundo y tercer grupo mantenían los niveles de pH, mientras que el primer grupo tenía un nivel mucho menos ácido después de cada intervalo.
Las zanahorias, manzanas y pepinos ayudan a limpiar los dientes. Según Christine D. Wu, investigadora de la Universidad de Illinois, masticar “puede alterar la placa dental y servir como un mecanismo de limpieza”.